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Los detalles de la muerte de Santiago Maldonado

Sergio Maldonado hermano de Santiago Sergio Maldonado hermano de Santiago

Los cotejos entre la primera autopsia y el avance de las investigaciones, comienzan a establecer los primeros indicios de lo que pasó con Santiago Maldonado el 1 de agosto en la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia de Cushamen, provincia de Chubut, Argentina.

A casi una semana del hallazgo del cuerpo en río el Chubut, y a dos días de confirmarse -mediante declaraciones de la familia- que se trataba de Santiago, la autopsia y las investigaciones, comienzan a arrojar indicios de las últimas horas de vida del artesano.

La participación de Gendarmería ya es un hecho. ¿Pero cómo llegó a morir Santiago? Lo que se ha establecido hasta ahora es una violenta persecución por parte de los funcionarios contra los activistas presentes. Los cartuchos recogidos y las filmaciones de los mismos gendarmes, dan cuenta de eso.

Como indica el mapa satelital realizado en la justicia de Esquel, los gendarmes persiguieron a un grupo de mapuches y a Santiago a muy pocos metros de donde se encontró el cuerpo. "Les dimos corchazos para que tengan", "tengo uno, tengo uno”, "hay uno flotando, tres nadando", fueron algunas de las frases que quedaron registradas en los celulares de los funcionarios, evidenciando de la persecución y el hostigamiento.

¿Qué pasó con Santiago Maldonado?

La autopsia macroscópica (falta la microscópica) no puede establecer de forma definitiva la causa de la muerte.  Según la autopsia el cuerpo no presenta agresiones de terceros: no hay heridas por armas blancas o de fuego, tampoco hay golpes. Sólo pequeñas lesiones provenientes de peces y dos mordeduras pequeñas de un hurón o un zorro. Ni sus manos ni sus puños indican que se haya intentado defender de alguien, pero ese día, el joven de 28 años, vestía muchas capas de ropa, 31 kilos para ser exactos, según arrojó el peritaje. Tal vez no hay marcas, pero aquello no determina si hubo o no forcejeos o si fue empujado al agua.

Lo que queda claro, hasta ahora, es que Santiago no entró al río por determinación propia le tenía miedo al agua, producto de un trauma infantil. No se hubiese lanzado al río por voluntad propia. La idea de un forcejeo o de que fue empujado son fuertes. Se investiga, también, si es que el artesano cayó al agua mientras huía de Gendarmería. Esto último, no exculpa a los efectivos de responsabilidad, ya que en ese caso, se trataría de abandono de persona, un delito cercano al homicidio.

El ocultamiento, también, ya es un hecho: la filmación del operativo fue cortada, las camionetas fueron lavadas, hay irregularidades en los libros de guardia y el alférez Emmanuel Echazú y otro de sus compañeros tardaron doce horas en volver a su base, según constan los registros.

De lo que ya no hay duda es que la muerte del joven se produjo en medio del operativo ilegal de Gendarmería. ¿Por qué ilegal? porque el juez había ordenado despejar la ruta, no reprimir a los manifestantes ni menos usar armas y hostigar a los manifestantes. Sin embargo, los efectivos actuaron acorde a las instrucciones del ministerio de Seguridad como reveló el periodista Horacio Verbitsky. El número 2 del Ministerio de Seguridad Pablo Noceti, viajó al sur especialmente para arengar a las fuerzas de seguridad contra los mapuches. La reunión fue en Bariloche el 31 de julio, el día anterior a la desaparición de Maldonado. En ese encuentro, se escuchó la exposición feroz de Noceti, quien insistió en que debía actuarse sin orden judicial y utilizando la figura de la flagrancia. Según los presentes, Noceti estaba fuera de sí. En un encuentro posterior, el juez Guido Otranto le advirtió a Noceti que la figura de flagrancia se podía usar para despejar la ruta pero no para perseguir a la comunidad mapuche dentro de la Pu Lof.

La Gendarmería dispuso un operativo con toda la impronta del funcionario llegado de Buenos Aires: cien efectivos, muchos vehículos, cascos, pelotas de goma, para sólo ocho integrantes de la comunidad mapuche, entre ellos Santiago. Las imágenes muestran una desproporción total, alimentada por el mensaje de que los mapuches eran terroristas vinculados a Al Qaida y financiados desde Londres, reverdeciendo el viejo mito nacionalista de que a la Argentina le quieren arrebatar la Patagonia. Hubo una cantidad insólita de afirmaciones que terminaron demolidas por la realidad: en sucesivos allanamientos no le encontraron a la comunidad mapuche ni un arma ni un explosivo ni elemento bélico de ningún tipo.

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